Reichert y el primer intento al Nevado de Cachi

La figura de Federico Reichert  es conocida en el mundo tanto por la actividad científica-exploratoria, como por la literatura y, fundamentalmente, por el montañismo.

Reichert llega a la Argentina con 25 años de edad, contratado por el Gobierno nacional para realizar exploraciones geológicas en la Puna, las cuales estaban directamente vinculadas con los salares y borateras.

El primer viaje que hace en nuestro territorio es desde la ciudad de Salta rumbo a los valles Calchaquíes, para finalmente trasponer la Cordillera Oriental e ingresar a la Puna.

Parte montado desde Salta Capital a través de la Quebrada de Escoipe y en dos días llega a Molinos. Desde allí, tras realizar todos los preparativos se dirige hacia la Puna por la Quebrada de Luracatao, que en sus nacientes ofrece un paso natural de acceso, el que se utilizó mucho cuando los arrieros transportaban ganado a Chile, y hoy, es prácticamente desconocido.

Federico Reichert ya era un activo montañista en los Alpes, sin embargo, su misión en la cordillera era científica, no obstante, cuando estuvo al pie de un macizo superior a 6.000 metros, el primero de tal altitud que veía en su vida, no se pudo resistir al encanto y partió en busca de la cima.

Al respecto dijo: “Quienes ya me conocen pueden comprender fácilmente cómo me sentí al encontrarme frente a aquella montaña. Era el primer punto a 6.000 metros de altura que tenía, por así decirlo, al alcance de mi mano. Mi apuro por llegar a las salinas ya no era tan grande. En un abrir y cerrar de ojos decidí escalar aquel coloso, donde en realidad no tenía nada que buscar. Dispuse que en la vega de Colpayo –un harto pobre lugar de pastoreo- permaneciera la mayor parte de las mulas,  y partí con rumbo al este para penetrar en los pliegues cordilleranos. Manadas de guanacos y vicuñas se desparramaban por doquiera. […] Cuando ya habíamos llegado a casi 5.000 metros con las mulas, continué la marcha sin compañía en busca de la cumbre y trepé hasta más de 6.200 metros aunque sin llegar a la cima que, dicho sea de paso, no brinda dificultades técnicas; no lo hice porque un viento tempestuoso y gélido aconsejaba el retorno. Sea como fuere, la verdad es que aquel primer ascenso a las alturas de los Andes argentinos me brindó una formidable impresión por la magnitud de las montañas y al mismo tiempo fue un acicate para nuevas hazañas y también para emprender en serio la gran misión que me había sido encomendada” (Reichert, 1967:57).

Vaya si fue un acicate, a partir de ese momento y durante toda su vida Federico Reichert se dedicó a realizar exploraciones y ascensos en toda la cordillera, desde Atacama hasta el extremo patagónico. Primeras ascensiones, rutas nuevas, hallazgos arqueológicos, estudios geológicos, observaciones científicas de gran importancia y un abanico de actividades ponen a este hombre en el podio de los sabios que aportaron conocimientos y de los pioneros del montañismo y la exploración en nuestro país. Una vida apasionada y apasionante, un bagaje de conocimientos que supo plasmar en algunos libros y numerosas publicaciones, un espíritu de aventura que es sumamente contagioso cuando uno lee los relatos y tiene ganas de partir inmediatamente.

Un verdadero ejemplo y modelo a seguir, especialmente en estos tiempos donde los valores parecen tener precio. Para concluir, y parafraseando a Proust recordaré que “la verdadera aventura del descubrimiento no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en mirar con nuevos ojos”. Muchos piensan que en nuestra cordillera ya está todo hecho, sin embargo y casi sin temor a equivocarme, pienso que justamente nuestra cordillera debe ser uno de los últimos lugares de este planeta donde existen lugares poco explorados. Sin ir más lejos, la ruta de Reichert hacia el Cachi no se volvió a intentar, transcurrieron 105 años y ningún montañista ha transitado nuevamente por las huellas abiertas que dejó en 1904 Federico Reichert.

Por tal motivo, y formando parte de un hermoso proyecto denominado “Expedición Bicentenario”, intentaremos llegar a la cima del Nevado de Cachi siguiendo las huellas de Federico Reichert y llevando en una caja, los sueños de nuestros niños. (Mayor información en )

 

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