El Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta está constituido a la altura de los mejores del mundo. ¿Cuál es la colección principal y origen del museo?
El museo trata la temática de la cultura andina prehispánica en general, específicamente se relaciona con la cultura Inca (1400 a 1532 DC), y, particularmente, con un aspecto de la religiosidad de este grupo étnico, materializada en una ceremonia conocida como “Capacocha”, en la cual, se ofrendaban la vida de niños a las deidades y al Inca. Estas ofrendas tienen la particularidad de que se realizaban, entre otros lugares, en lo alto de las montañas. La más elevada de ellas en los Andes es el volcán Llullaillaco que, con sus 6.739 metros, es el sitio arqueológico más alto del mundo.
En el año 1999, arqueólogos realizaron excavaciones en la cima del volcán y extrajeron tres cuerpos de niños incas ofrendados hace cinco siglos. El hallazgo tuvo repercusión mundial debido al excelente estado de conservación de los cuerpos y el ajuar funerario. Esto motivó a que las autoridades provinciales destinaran fondos para la conservación de tan frágil patrimonio y la creación de un moderno museo, con tecnología de avanzada y única. Así, el 19 de noviembre de 2004 se inaugura el Museo de Arqueología de Alta Montaña, ubicado frente a la plaza principal de la ciudad de Salta.
A parte de los tres cuerpos de los niños del volcán Llullaillaco, el museo se hizo cargo de la restitución de un cuerpo momificado de una niña inca de 8 años de edad, proveniente del sur de la provincia, el cual había sido extraído del cerro Chuscha en el año 1922 y llevada a Buenos Aires. Luego de 82 años fue devuelta por la Fundación CEPPA, que fueron los últimos que la compraron para donarla y restituirla a su lugar de origen.
¿En qué consiste el ajuar de los Niños del Llullaillaco?
El ajuar está formado por un poco más de 150 objetos en miniatura, integrados por estatuillas de oro, plata y valva marina proveniente de las costas ecuatorianas; recipientes de cerámica finamente decorada, bolsas de lana con alimentos (maní, papas, carne disecada, maíz, harina y otros elementos menos conocidos por nosotros), también, bolsas de lana con coloridas plumas engarzadas conteniendo hojas de coca; vasos de madera, peinetas, collares, textiles de diferentes tamaños, tipos y calidades, tocados de plumas y otros objetos finamente elaborados.
¿Cómo se conservan?
El mayor porcentaje de los objetos están exhibidos en la muestra del museo, allí, poseen vitrinas especiales donde la temperatura y humedad se mantienen constantes (18º C y 40% HR) y la luminosidad, de muy pocos lumens, está controlada. El resto de los objetos, especialmente alimentos y material de difícil conservación, se encuentra en los laboratorios en freezers especiales.
Los cuerpos tienen un tratamiento diferente y específico. El museo ha desarrollado un área de criopreservación que se encargó de investigar y desarrollar un diseño específico para la conservación y exhibición de los cuerpos. En pocas palabras se trata de una cápsula herméticamente cerrada, montada sobre una balanza de precisión, en su interior circulan gases nobles y está presurizada a media atmósfera. El acrílico exterior posee filtros para los rayos nocivos de la luz y se encuentra a una temperatura de 20º C bajo cero. Todas estas variables y otras más complejas de explicar, son monitoreadas a través de computadoras y, ante la mínima variación de los valores, se activan alarmas que dan aviso a los responsables a través de sus teléfonos.
Cada cuerpo está en una cápsula y, por razones de seguridad, se exhibe solo una momia por vez, durando la exposición de cada cuerpo unos seis meses aproximadamente. El museo posee un laboratorio para los estudios que tiene una temperatura de 10º C bajo cero y, para ingresar al mismo, amén de la vestimenta específica del caso, se debe pasar por una ducha de oxígeno esterilizadora, creando condiciones de asepsia total. También el laboratorio está monitoreado por computadoras y sistema de alarmas, cuenta además con dos grupos electrógenos para el caso de cortes de luz.
Toda esta tecnología tiene por objeto conservar de la mejor manera el frágil y valioso patrimonio que custodia el museo.
Hay muchas anécdotas en cuanto a estas momias. Hasta que una vez fueron "canjeadas" por una obra de gas en una comunidad. ¿Esto es verdad? ¿En qué otros lugares estuvieron estas momias desde su hallazgo?
Las momias del Llullaillaco nunca salieron de la provincia de Salta, estuvieron siempre protegidas y custodiadas. La momia que sufrió un largo peregrinar fue la del Chuscha que, desde 1924 que se sabe salió de la provincia, hasta 2006 que es restituida, estuvo en las peores situaciones. No solo fue canjeada por una instalación de gas, también fue comprada en remate público por menos de 50 dólares, estuvo cerca de 50 años arrumbada en un sótano y cosas por el estilo. Lo ocurrido con ese cuerpo es un ejemplo de lo que no se debería hacer con los bienes de valor patrimonial, pero esta situación es más común de lo que uno se imagina.
Desde que los tres niños y su ajuar fueron descubiertos -¿en que año por cierto?- su estudio ¿contribuyó a una mejor comprensión de la cultura? ¿Cuáles fueron los principales aportes que este descubrimiento hizo a la historia?
El hallazgo se produjo a principios de 1999 y el mayor aporte a la ciencia fue el contexto arqueológico en estado intacto. Esto quiere decir que, luego de que los incas dejaron las cosas allí, nada ni nadie alteró el lugar. Esto es poco frecuente en la práctica arqueológica. El hallazgo permitió conocer en detalle la distribución de las ofrendas, las profundidades en las que se encontraban y una serie de información contextual que, para la arqueología es más importante que los objetos en si. Esta información permite y permitirá en el futuro, obtener mayor información sobre estas conspicuas ceremonias realizadas cerca del cielo. Por otra parte, se realizaron estudios de ADN, de cabellos, patológicos, se practicaron tomografías computadas, radiografías y otros estudios que dieron importantes resultados. Las investigaciones continúan y seguirán a medida que la tecnología avance y las futuras generaciones hagan nuevas preguntas e hipótesis de trabajo.
La preservación de los objetos ¿requiere un control estricto?
Si, el control es estricto y permanente. Las vitrinas donde se exhiben los objetos tienen instrumentos de medición que son controlados y registrados más de una vez por día, incluidos los días no laborables (navidad, año nuevo, día del trabajador, etc.).
¿Es algo así como “un mundo en miniatura”?
Se sabe que estas miniaturas eran una representación ideal del mundo real, era una manera de “manipular” el destino. Por ello también el simbolismo que poseen en todas sus dimensiones. Por ejemplo, las estatuillas están elaboradas en tres materias primas, oro, plata y valva de molusco (spondylus). El oro era la representación del sol, que fue la máxima deidad inca y a su vez representaba al propio inca; la plata era la representación de la luna y la esposa del inca; finalmente, la valva marina era la representación de “mamacocha” o deidad acuática relacionada con la lluvia y por ende la fertilidad.
Estos objetos ¿tenían un significado específico? ¿Cuál es?
Los objetos eran ofrendas de gran valor social, eran fabricados en el Cusco por artesanos especializados, en y para lugares y ceremonias de carácter sagrado. Estos mismos objetos los encontramos en Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Esto habla de una ceremonia oficial del estado inca, difundida por todo andinoamérica. Se piensa que, en última instancia la ceremonia se relaciona con el culto al sol por un lado y, por otro, con la fertilidad, ya que las montañas son grandes reservorios de agua y es allí donde nacen los ríos que dan vida a los campos. Por ello la presencia de valvas marinas que representan a la deidad acuática por excelencia. Cuanta más nieve tiene una montaña, mayor cantidad de agua entrega y más vida y fertilidad se posee.
¿Siguen investigando?
Permanentemente, la investigación no cesa. Estos últimos años estuvimos realizando mediciones ambientales en el lugar de donde fueron sacadas. Dejamos censores de temperatura y humedad con un registro de cuatro horas, los cuales renovamos ya dos veces. Dicha información, una vez que se extraen los instrumentos luego de varios meses de registro, se baja a la computadora y se analizan. Estos registros permitieron ajustar con mayor precisión los valores de las cápsulas donde están los cuerpos. Ahora en enero próximo retiraremos los que dejamos allí hace dos años, donde colaboraron nuestros amigos montañeros del Club de Montaña Champaquí de San Francisco.
Desde que fueron descubiertos, ¿se entendió el significado que tuvo el enterramiento de los Niños? ¿Cuál fue esa significación?
Se sumó importante información que brinda mayor claridad a un panorama complejo, que intentamos reconstruir a partir de los datos arqueológicos. De allí a saber el significado real que tuvo hay un paso muy grande. La verdad de lo ocurrido no lo sabremos nunca, solo nos acercaremos con hipótesis e interpretaciones.
Este maravilloso hallazgo imagino que permite comprender una cultura que ¿aún hoy permanece viva?
La espectacularidad del hallazgo moviliza a las personas que visitan el museo, esto permite que la gente se interese por temas que, de otra manera no les llega. La temática es fuerte, pues hablamos de ofrendas humanas de niños, ese es el disparador más poderoso para interesarse en estas ceremonias y culturas. Podemos decir que algunos elementos culturales aún permanecen vivos en numerosas comunidades originarias, pero la cultura inca, en términos generales y estrictos ya no existe, desapareció poco después de la conquista ibérica.
¿Cuántas personas visitan por día el museo?
En temporada baja ingresan unas 500 personas por día y, en las vacaciones o feriados largos, entre 1500 y 2000 visitantes diarios. La institución brinda facilidades para que todos puedan visitar el museo, así por ejemplo los jubilados y niños menores de 10 años no pagan entrada, tampoco miembros de comunidades indígenas y estudiantes de las escuelas estatales o privadas, además, todos los días de 9 a 10 hs la entrada es gratuita. El museo está abierto de martes a domingo, incluidos días feriados y festivos.
¿Es un desafío -imagino- presentar museológicamente el hallazgo arqueológico más importante de los últimos tiempos?
Sin lugar a dudas que lo es, tanto desde el punto de vista técnico, museográfico y ético. En la sala de exhibición del cuerpo existe una especie de biombo con un texto donde, por respeto a las diferentes opiniones relacionadas con la exhibición de restos humanos, se da la opción de transitar por un lugar sin ver el cuerpo, o bien, acceder al lugar de observación, donde el visitante oprime un botón que enciende la luz del exhibidor. Con esta acción es el visitante quien está decidiendo ver por propia voluntad y no por imposición. Toda la temática está tratada con sumo respeto y el mensaje del guión museístico es un mensaje de vida, de conocimiento de otras formas de pensar y relacionarse con la muerte. Se intenta que, el atractivo inicial, quizas morboso, de ver un cuerpo humano exhibido, se transforme en una herramienta para educar acerca de nuestros ancestros prehispánicos, y creo que lo logramos.
Más allá de las modernas tecnologías y de los innovadores métodos museográficos, ¿cuánto de sentimiento hay en este espacio?
Está cargado de sentimiento, muchas personas se quiebran y salen llorando, se sensibilizan con la temática, piden mayor información, nos felicitan por cuidar ese patrimonio y cosas por el estilo. Los guías que capacitamos son casi antropólogos o historiadores, es decir poseen una alto nivel de formación académica, a lo cual se le suma toda la sensibilidad hacia lo andino.
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