Christian Vitry
Hace unos años dimos a conocer la noticia de la identificación de un tramo de camino inka ubicado entre el pie de la Cuesta del Obispo y el Valle Encantado, esto nos motivó a realizar un exhaustivo relevamiento de la Quebrada de Escoipe, tanto en el terreno como en los documentos. Inesperada y afortunadamente recibí de un amigo -el genealogista Guillermo Echazú- la información contenida en una Escritura proveniente del Archivo Histórico de Salta, que potenció de manera significativa la investigación.
El documento, de dos siglos de antigüedad, no solo confirmó que la red vial que estábamos estudiando era inka, sino que, al referirse a un “camino de los diaguitas”, puso en escena la existencia e identificación social de una vialidad perteneciente a los grupos que habitaron nuestro territorio antes de la llegada de los cusqueños. De acuerdo a las investigaciones que realizamos hasta la fecha en relación a los caminos preinkas, se trata éste del primer documento en nuestra región que se refiere de manera explícita a un camino diaguita, el hecho reviste gran importancia para la historia regional y, particularmente, para los estudios de caminería andina prehispánica.
Un documento de dos siglos
l documento analizado se refiere a la venta de una Estancia llamada San Lorenzo, cuyo propietario era Melchor Diez Zambrano, quedando registrado también el antiguo propietario, Dn Bartolomé Venegas de los Rios, que le vendió a Diez Zambrano la Estancia el 7 de octubre de 1618.
Transcribimos parte del mismo -escrito a la usanza de la época- donde se encuentra agrupada la información que estamos dando a conocer:
“...una Estancia nombrada San Lorenzo, ... cuias tierras que estan situadas como doce leguas desta capital, camino de los Diaguitas, ... en la jurisdicción dela dicha Ciudad de San Felipe de Salta delas tierras siguientes=
A Bartlomé Venegas delos Rios, vuestro hijo, le hago merced de un pedazo de tierras que está doce leguas de dicha ciudad de Salta, poco más, o menos, camino delos Diaguitas, en un guaico donde al presente tiene yeguas y Garañones el dicho Bartolomé Venegas, y vos el dicho Alonso Gomez delos Rios, que es, y se entienda al fin de la cuesta de los Diaguitas que ba aellos, donde estan unas lagunas de agua llovedisa, y amano izquierda, se sube a la entrada de la Estancia, y se ba a una cueva, al pie dela qual está un buhio, y una cueva, y como tres cuadras está el corral, y se señala desde la cueva y buhio, y alos canales de piedra mirando hacia donde sale el sol como tres leguas, y ala mano derecha, otras tres, y ala izquierda, como dos leguas que todo es un guaico en largo (…) y cerranía, cerrado a la redonda de despeñaderos, y cuia merced la hago detonas las dichas tierras,...
Asi mismo hago merced para Alonso Venegas delos Rios, y vuestrio hijo, de una Estancia y tierras que es un guaico saliendo de la Iglesia del Pueblo de Escoipe hacia el oriente, detrás deun guaico, que por el ba un Camino del Inga, como quatro leguas del dicho pueblo de Escoipe en unas caserías del Inga, y aguada que se llama Cuaima (o Coaima) de dos leguas de tierras en redondo dela dicha Ranchería donde cae, y está la dicha aguada.= Asi mismo hago merced para Timoteo Venegas delos Rios vuestro hijo en media legua de tierras que se cuenta por linde y mojones de la linde dela Estancia de vos el dicho Alonso Gomez delos Rios, por vajo de vuestra cementera, el Rio abajo dela Quebrada del Pirú, por un tablón de tierra nueva, acia un mogote que esta junto a una Barranca que hace el Rio y unas Tipas y Algarrobos que estan enla Madre que hace el otro Rio de la quebrada Del Pirú. =
Como vemos a lo largo del documento, se mencionan detalles descriptivos sobre la Estancia que sirven para delimitar las tierras, muchos de ellos, citan lugares, topónimos y giros idiomáticos ya desaparecidos de la memoria popular y la cartografía, relacionados con sitios arqueológicos y caminos prehispánicos, algunos de los cuales pudimos localizar en el terreno. Queda clara la mención del camino y cuesta de los diaguitas y su distinción respecto al camino y caserías del inga, por otra parte, la mención de la “quebrada del Pirú” que no es otra que la de Escoipe, pone en evidencia una vez más, que esa era una de las vías de comunicación con el Alto Perú utilizadas durante la época virreinal.
Arqueología del “Camino de los Diaguitas”
Nuestras exploraciones realizadas en el área no pudieron localizar los caminos diaguitas mencionados en el documento, sin embargo la experiencia en el tema nos indica que no resulta fácil su identificación debido a que su trazado no es tan evidente como el de los inkas, pareciéndose más a las sendas de herradura actuales. El único registro de camino preinka que tenemos estudiado hasta el momento es el del sitio arqueológico de Santa Rosa de Tastil. Se trata de un camino que se adapta a las geoformas, es decir que va serpenteando sobre la ladera de la montaña. Si a su paso se interpone una roca de grandes dimensiones el camino la rodea por el costado, pudiendo en algunos casos subir o bajar según sea el caso. Se trata de caminos más angostos y menos lineales que el de los inkas, teniendo en promedio un ancho de un metro; en algunos casos poseen taludes de refuerzo o muros de contención, pero a diferencia de los inkaicos éstos no están formados por rocas seleccionadas por sus caras planas o canteadas. Poseen en algunos casos rocas a los costados a modo de amojonamiento lateral, pero las mismas son de diferentes dimensiones –predominando las de gran tamaño- y por lo general no forman muros bien terminados.
Sendas de estas características observamos en el área de estudio, pero dada su similitud con las actuales carecemos de elementos para poderlas adscribir a momentos preinkas. Sin embargo celebramos la información aportada por del documento, ya que gracias e éste empezamos a contar con mayor cantidad de elementos para distinguir cultural y materialmente a las vías de comunicación de nuestro pasado prehispánico.
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