Christian Vitry
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Santa Rosa de Tastil |
"Las obras más importantes que permitieron la expansión territorial y luego el establecimiento de la organización del incario fue, a no dudarlo, la construcción de una vasta red caminera que implicaba puentes, tambos y depósitos. Pocas naciones podían vanagloriarse en el siglo XV de poseer tan fantástico complejo vial como el Tahuantinsuyu." (M. Rostworowski)
Los Incas, a lo largo de los Andes, reutilizaron y construyeron una densa red de senderos y caminos. Todo este sistema estuvo vinculado geopolíticamente con el Cusco, ciudad sagrada, lugar de residencia del Inca y las deidades, centro neurálgico de todo el sistema. Quienes tuvieron la oportunidad de transitar por estos caminos, no dudan en confirmar que se trata de una gran obra de ingeniería e ingenio, que denota un profundo conocimiento de la geografía y un gran sentido de la organización. Los caminantes actuales sean investigadores o turistas quedan maravillados por esta obra prehispánica, idéntica impresión tuvieron los exploradores del siglo XVIII como Alexander von Humboldt y los propios conquistadores en el siglo XVI que en sus relatos ninguno obvió exaltar la fabulosa red vial comparándola con las calzadas romanas, y que fuera considerada por algunos autores como la mayor evidencia arqueológica de andinoamérica.
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Potrero de Payogasta |
Desde mediados del siglo XV hasta la llegada de las huestes de Pizarro al Perú, en 1532, casi todo el Noroeste Argentino fue incorporado a la organización política de los Incas, conocida como Tawantinsuyu, correspondiendo nuestra comarca al Collasuyu.
Pese a la gran distancia existente entre el Cusco y el NOA, esta región fue anexada a la organización estatal de manera muy activa; prueba ello la cantidad cada vez mayor de sitios arqueológicos incaicos hallados en los diferentes ambientes como La Puna, los Valles Calchaquíes, la Cordillera Oriental y también las Sierras Subandinas. Entre las estructuras se encuentran tambos o tampus, centros administrativos, depósitos o collcas, minas, corrales, campos de cultivo y una densa red de caminos que unían los diferentes puntos de interés geopolítico para este estado precolombino.
La red de caminos incaicos se extendió a lo largo de la cordillera andina, desde el Sur de Colombia hasta la distante Mendoza y Santiago de Chile, atravesando los más agrestes y variados paisajes, salvando abismos, cruzando pantanos, lagos, desiertos, altas cumbres, tupidas selvas y la costa del pacífico. Se estudiaron y conocen alrededor de 25.000 kilómetros de estas rutas y se estima que al momento de la llegada de los españoles su longitud fue de 40.000 Km.
El Qhapaq ñan (camino principal) fue la columna vertebral y principal elemento de la dominación incaica, representando mucho mas que la vinculación de los diferentes ecosistemas del Tawantinsuyu, significó la presencia simbólica del poder y autoridad del estado Inca, cuyo uso era exclusivo de sus miembros, existiendo toda una jerarquía de responsables encargados del mantenimiento y control del mismo a lo largo de miles de kilómetros. Además de los componentes simbólicos mencionados, los caminos incaicos, fueron construidos o reutilizados con una finalidad práctica en función del tráfico pedestre de hombres (entre los que se encuentran los conocidos chasquis o mensajeros) y llamas que, con su capacidad de transportar entre 30 y 40 Kg en su lomo, fueron muy utilizadas para el traslado de minerales y productos de toda índole entre diferentes regiones del imperio. Pese a los miles de kilómetros en que se entretejen estos caminos precolombinos existen similitudes constructivas que los hacen característicos y únicos, pero lo que más se destaca del Qhapaq Ñan tomado en conjunto, es su diversidad cultural ya que articula los valores particulares de cada región andina.
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Los Graneros de la Poma |
La UNESCO, desde hace tres décadas, viene entregando la distinción de Patrimonio de la Humanidad a numerosos bienes y lugares de todo el mundo. En la actualidad existe un total de 812 sitios declarados, de los cuales 628 son de carácter cultural, 160 natural y 24 mixtos; Argentina posee ocho sitios declarados. En los últimos años se está produciendo un significativo cambio conceptual respecto a la nominación de los bienes patrimoniales, especialmente desde la inclusión del concepto de Paisaje Cultural, el cual es mucho más abarcativo y significativo. En la actualidad el énfasis está puesto en la valoración de rutas o itinerarios culturales de carácter transnacional como lo es el camino principal andino.
Sobre esta base es que Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú preparan desde hace pocos años la candidatura del "Qhapaq-Ñan" o Camino Principal Andino, para que sea declarado "Patrimonio Cultural de la Humanidad". El Camino Principal Andino, está constituido por un conjunto de sitios que históricamente estuvieron asociados, directa o indirectamente antes, durante y después del dominio inca.
La iniciativa fue tomada por Perú en el año 2001 y al poco tiempo se fueron sumando los restantes países en un proceso innovador de cooperación regional sin precedentes, desde ese entonces a la fecha se realizaron seis reuniones internacionales en diferentes países.
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Complejo arqueológico del Volcán Llullaillaco |
La República Argentina participa activamente en este proyecto bajo la coordinación de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y las secretarías y direcciones de cultura de las siete provincias involucradas que son Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, habiendo realizado encuentros y talleres para aunar criterios de selección de sitios.
Cada provincia debió seleccionar un tramo de camino y algunos sitios que tomados individualmente o integrados en el conjunto de la propuesta general posean un valor universal excepcional.
Provincia de Salta en Proyecto Qhapaq-Ñan
Un equipo de investigadores formado por arqueólogos, antropólogos y geólogos fueron los responsables de realizar el relevamiento de los posibles sitios a incluir en la propuesta para la UNESCO, tarea nada fácil, debido a la cantidad de sitios con potencial para ser incorporados al proyecto.
En la selección final quedaron dos regiones: 1) Tramo de camino inca entre la Quebrada del Toro y el Valle Calchaquí, y 2) el complejo arqueológico del volcán Llullaillaco.
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Sitio de la cumbre del Llullaillaco |
El tramo entre la Quebrada del Toro y el Calchaquí posee sitios de importancia como las ruinas arqueológicas de Tastil, el sitio Potrero de Payogasta y los Graneros de La Poma. Cada uno de ellos posee particularidades que le dan un valor de carácter excepcional. Tastil, representando a una de las etnías que habitaron la región antes de la llegada de los incas, presentando el sitio algunos elementos materiales que indican la ocupación de los cusqueños. Potrero de Payogasta fue un centro administrativo inca, emplazado en una productiva región que seguramente controlaron, entre sus edificios se destaca un hastial de ocho metros de altura, resto de una kallanca de típica factura inca. Finalmente los Graneros de La Poma, son antiguos depósitos o silos construidos en adobe en el interior de un alero rocoso. Se trata de una construcción original y única que evidencia tanto la tecnología de las etnías locales como la relación entre éstos y los incas.
El complejo arqueológico del volcán Llullaillaco comprende todos los sitios asociados a un camino, que va desde la base de la montaña hasta la cima, de donde se encuentra una plataforma ceremonial de donde, en 1999, los arqueólogos localizaron y extrajeron tres cuerpos ofrendados con un rico ajuar funerario, los cuales son conservados en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de la Provincia de Salta. El valor excepcional de este complejo arqueológico, entre otros, se revela por su altura, pues se trata de los caminos y sitios arqueológicos más elevados del mundo.
En la actualidad ha comenzado un trabajo antropológico en las zonas seleccionadas, con el objeto de informar a los habitantes de los puestos sobre el bien patrimonial y su importancia, a los efectos de planificar las diferentes estrategias de desarrollo local. Es sabido que cuando se incorpora un bien a la lista de Patrimonio Mundial, inmediatamente consumidores del turismo cultural visitan los lugares nuevos, por esta razón se debe prever en los planes de manejo la selección de áreas factibles de ser visitadas y las restringidas, donde no será posible el acceso hasta tanto no se prepare para un turismo sostenible. Se debe tener en cuenta que las nominaciones como Patrimonio de la Humanidad tienen la finalidad de conservar los bienes para las futuras generaciones, sin embargo se debe ser conscientes que la actividad turística busca este tipo de “productos”, por ello se debe lograr un equilibrio entre conservación y turismo.
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