Christian Vitry
El mullu es una concha marina cuyo nombre científico es Spondylus sp., se trata de un molusco bivalvo que habita en aguas marinas cálidas de las costas ecuatorianas y extremo norte del Perú. Fue considerado por el inca un elemento de prestigio social y poder simbólico-religioso. Algunos cronistas llamaron al mullu “oro rojo de los incas”, pues advirtieron que este molusco habría tenido en algunos contextos mayor importancia que el dorado metal.
El spondylus es una especie de alta sensibilidad térmica, razón por la cual en el mundo prehispánico se le atribuyeron propiedades predictivas relacionadas con las variaciones del tiempo atmosférico, las cuales están íntimamente vinculadas con la fertilidad y producción agrícola ganadera. Se sabe que todas las piezas elaboradas con la valva Spondylus fueron hechas con propósitos exclusivamente rituales y no se conocen objetos de uso doméstico o popular hechos en este material.
En la colección del MAAM existen numerosas piezas y elementos fabricados en spondylus tales como figurillas de camélidos y humanas de ambos sexos, pectorales, adornos cefálicos, colgantes en las estatuillas femeninas, chaquiras en estatuillas maculinas, adornos en los cuerpos de la Doncella y el Niño, valvas enteras y fragmentadas, en total suman alrededor de 66 objetos confeccionados con mullu, que fueron transportados desde las costas ecuatorianas hasta la cima del volcán Llullaillaco, en un recorrido aproximado de 4000 kilómetros de distancia y salvando un desnivel de casi 7000 metros de altitud.
El mullu a través tiempo
No fueron los incas quienes empezaron a utilizar el mullu como elemento de carácter sagrado, su antigüedad se remonta a más de dos mil años antes de la era cristiana. En Perú se conocen por lo menos dos sitios arqueológicos muy tempranos con evidencias de utilización del mullu en contextos ceremoniales, uno de ellos, Aspero, se localiza en el valle de Supe, próximo a la playa. El sitio arqueológico de Aspero fue excavado en la década de 1970 por el arqueólogo Robert Feldman, que dio a conocer algunos detalles de esta antigua sociedad altamente desarrollada que construyó pirámides, plazas y terrazas en el año 2.300 a.C.. El investigador localizó en una de las pirámides el enterratorio de un niño y, entre los objetos de su ajuar halló piezas hechas con mullu, al lugar lo denominó Huaca de los Sacrificios.
El otro sitio arqueológico se conoce como La Galgada y está ubicado en la rivera del río Tablachaca en la jurisdicción de Ancash. Fue investigado por los arqueólogos Terence Grieder y Alberto Bueno, al igual que el sitio de Aspero, éste posee numerosas pirámides y construcciones que hablan del avance tecnológico logrado por esta sociedad. Los arqueólogos excavaron en la cima de una pirámide de 15 metros de altura, donde había habitaciones destinadas a las actividades ceremoniales de carácter religioso y, entre los objetos rescatados se encuentran hermosas piezas talladas y engastadas en mullu. Los investigadores determinaron que la pirámide se empezó a construir en el año 2.400 antes de Cristo y fue abandonada hacia el 1.900 a.C.
En Ecuador se encuentra la isla de La Plata que, de acuerdo a las investigaciones realizadas, se sugiere que la misma funcionó como un importante centro de distribución del mullu, con una antigüedad que se remonta desde dos mil años antes de Cristo hasta la llegada de los españoles, quienes desestimaron su importancia por no tratarse de metales o piedras de valor monetario en occidente.
Desde los remotos orígenes la tradición de la extracción, intercambio y manufacturación del mullu continuó ininterrumpidamente, llegando a tener una especial demanda en los Andes Centrales durante el período conocido como tardío (1000 – 1532 d.C. aproximadamente), donde se desarrollaron culturas como Sicán, Chimú e Inca, que se encargaron de distribuir el mullu por el resto de andinoamérica.
Los Chinchas fueron una sociedad muy próspera que se desarrolló en un amplio y fértil valle de la costa peruana entre los años 900 y 1450 d.C. Su organización social y política les permitió construir una vasta red de caminos y ciudades dentro del valle, asimismo fueron mercaderes que traspusieron sus fronteras transportando productos de valor como el mullu, las esmeraldas y algunos metales.
En 1450 los incas en plena política expansiva, deciden conquistar a los Chincahs para apoderarse de las redes de comercio y especialmente del tráfico del mullu. En un primer intento de dominación, durante el gobierno de Pachacutec, los incas se ven frustrados en su cometido; debieron pasar varios años de enfrentamientos hasta que, durante el mandato de Tupac Yupanqui se logra un acuerdo de integración. De allí que una de las cuatro regiones o suyus del Tawantinsuyu lleva el nombre de Chinchaysuyu, como honrando a ese importante curacazgo de donde provenía el mullu, conocido como el alimento preferido de los dioses.
Importancia del mullu en la predicción del tiempo
Los sacerdotes prehispánicos realizaban predicciones del tiempo con los moluscos, prediciendo con cuatro meses de anticipación las condiciones de la temporada de lluvias, seguramente que pocas veces se equivocaban.
La explicación de esas predicciones se basa en que el Spondylus es una especie con una elevada sensibilidad térmica. Habita exclusivamente en las aguas cálidas determinadas por las corrientes marinas. Toda la costa peruana está influenciada por la corriente fría de Humboldt, sin embargo, de manera cíclica las corrientes oceánicas cálidas ecuatorianas avanzan sobre las frías y con ellas un significativo cambio en las condiciones meteorológicas que afectan las actividades agrícolas, hoy conocidas como “fenómeno del niño” y caracterizado por la abundancia de precipitaciones. Por otra parte, si la corriente fría avanza demasiado sobre las cálidas se produce el fenómeno inverso, es decir que será un año de mucha sequía. Todo esto lo podían saber los sacerdotes gracias a la distribución y cantidad de moluscos recogidos por los especialistas, quienes inmediatamente llevaban las novedades. Esto les permitía a los sacerdotes postergar o cancelar el período de siembra, obteniendo asi buenos resultados o bien evitando cuantiosas pérdidas. Es de imaginar el poder simbólico que le otorgaba ser portadores de este misterioso contacto con los dioses.
Los objetos como ofrendas sagradas
A través de las investigaciones arqueológicas se pudo determinar que la presencia del mullu está íntimamente relacionada con ofrendas de importancia tanto políticas como religiosas, aunque esta separación es más conceptual que real a la hora de intentar comprender a las complejas sociedades de los Andes Prehispánicos.
La forma en que se encontraron estos moluscos es muy diversa, desde valvas enteras, fraccionadas o molidas, hasta finas esculturas en miniatura que representaban camélidos, humanos, cuentas de collar, chaquiras de pocos milímetros de diámetro, pendientes que adornaban a las estatuillas o adornos de personas ofrendadas como es el caso de la joven doncella del Llullaillaco que, en su pecho posee una serie de adornos, algunos de ellos confeccionados en mullu. También el niño ofrendado en el volcán lleva puesto un pectoral confeccionado en cordel de lana oscura y una valva completa de Spondylus.
Las ofrendas especiales que los incas realizaban a los apus, personificados en las montañas como volcán Llullaillaco, parecen dar cuenta de la importancia de esta materia prima en los rituales propiciatorios, cuyo denominador común fue la fertilidad, en el más amplio sentido del término. |