Las momias y el patrimonio arqueológico

Christian Vitry

Momia del Cerro Chuscha también conocida como de “Quilmes” (Cafayate), extraída en la década de 1920 a 5.200 metros de altura

El patrimonio es un recurso social, cultural y también económico, para su utilización es imprescindible la puesta en valor, es decir su identificación y estimación social. La correcta difusión de los bienes culturales es de trascendental importancia ya que sirve para reforzar la identidad y diversidad en un mundo globalizado que tiene como paradigma la homogeneización. 

Al hablar de bienes patrimoniales no nos referimos a un inventario de objetos atractivos, factibles de exhibir, sino, al conocimiento e interpretación integral, contextualizada e interrelacionada del patrimonio cultural, donde los objetos son solo una parte de un todo.  Cada vez se habla menos de la distinción entre sitios naturales y culturales, a favor del concepto de paisaje cultural, que propone una mirada más antropológica del mundo. En este sentido, en los últimos años, hemos venido publicando artículos información bajo esta concepción.

Los restos arqueológicos extraídos del volcán Llullaillaco en febrero de 1999 representan un legado patrimonial de gran valor cultural y científico.  El manejo de estos bienes culturales sentará un precedente en nuestra sociedad, que podrá ser sumamente positivo o lamentablemente nefasto para el futuro.  Depende de nosotros, miembros activos de la sociedad, que nos interioricemos y tomemos partido para defender el patrimonio que, -como se suele decir- no lo heredamos de nuestros antepasados, sino que lo tomamos prestado de nuestros hijos.

Cronología de los hallazgos arqueológicos en las montañas

“Juanita”, la momia del Nevado de Ampato, Arequipa, Perú. Cuerpo hallado en 1995 a 6.300 metros de altura.

Los descubrimientos de cuerpos congelados y sitios arqueológicos de altura en la cordillera de los Andes se vienen produciendo desde hace un siglo, pero recién en los últimos  cinco años, éstos, dejaron de ser hallazgos casuales de arrieros o montañistas, para convertirse en localizaciones causales producidas por profesionales arqueólogos, a través de excavaciones sistemáticas y fuertes financiaciones internacionales.

En el cuadro se reproduce la cronología de los descubrimientos de momias en la cordillera de los Andes. Los datos indican que durante un siglo se produjeron hallazgos de cuerpos congelados en 14 montañas, 6 argentinas, 2 chilenas y 6 montañas peruanas, de las que se extrajeron un total de 25 cuerpos.  De los 14 hallazgos solo 6 fueron excavaciones dirigidas por profesionales.  De los 25 cuerpos, 15 se extrajeron en los últimos 5 años, tal como se aprecia en el gráfico de barras.

Desde 1896 hasta 1985, se extrajeron 9 cuerpos en toda la cordillera, entre 1995 y 1999, la cantidad de cuerpos extraídos ascendió a 15.  En Perú, en el lapso de 4 años se extrajeron 11 cuerpos.  En Argentina, son 8 los cuerpos extraídos de las montañas, 6 dentro de la provincia de Salta. En Salta, en dos campañas realizadas en 1999, en menos de dos meses se extrajeron 4 cuerpos.

Dr. Johan Reinhard en la cima del Llullaillaco junto a dos cuerpos de los tres extraídos en 1999

Hasta 1985, los hallazgos fueron fortuitos y las intervenciones de los arqueólogos (1964 y 1985: Dr. Schobinger) se realizaron siguiendo las técnicas de la llamada Arqueología de Rescate, Salvataje o de Urgencia, debido fundamentalmente a que el patrimonio arqueológico estaba en expuesto y en peligro de perderse.

El encuentro del cuerpo de "Juanita" en el nevado de Ampato y las posteriores excavaciones sistemáticas realizadas en esa montaña del sur de Perú, marcaron un hito trascendental en la historia de la arqueología de alta montaña.  Tan trascendental e importante como peligroso en lo que a protección del patrimonio se refiere.  La desmedida difusión periodística que tuvieron y tienen este tipo expediciones y hallazgos, pone en peligro el legado patrimonial que durante siglos permaneció en las altas cumbres andinas.

A partir del descubrimiento de "Juanita", se habla de “...una nueva arqueología de alta montaña, basada en excavaciones sistemáticas, y orientada al rescate preventivo de los enterratorios” (Ceruti, M. C. 1999. Cumbres Sagradas del Noroeste Argentino. EUDEBA. Buenos Aires.), donde se intenta rescatar los objetos arqueológicos en su contexto original, antes que saqueadores los destruyan.

Estas expediciones de “rescate preventivo” tuvieron por una parte, financiaciones internacionales, que se podrían aprovechar para generar nuevos métodos y técnicas de trabajo de campo, como lo hicieran los profesionales que practican la arqueología subacuática, o los que excavan en Siberia, cuyas condiciones no son más favorables que el de las altas montañas; por otra parte, una difusión, que privilegia las cualidades y brillo de los objetos arqueológicos en sí, en desmedro de la información integral, contextual y científica del sitio, que es el pilar fundamental de la arqueología. Los objetos tienen importancia, pero más importancia tiene todo el contexto de donde se los extrae, ya que el entorno es el que brinda la mayor información y les da sentido a los objetos.

Uno de los tres cuerpos extraídos en 1999 de la cima del volcán Llullaillaco, a 6.700 metros.

La actividad de los saqueadores o huaqueros no tiene descanso ni mayores impedimentos, pero en el caso concreto de la provincia de Salta en el noroeste argentino, la profanación de santuarios de altura (de acuerdo a investigaciones personales) está circunscripta en el tiempo y el espacio, habiéndose detenido hace aproximadamente una década. Al decir que se "detuvo" se está haciendo referencia a aquellos sitios que fueron dinamitados o excavados sistemáticamente entre las décadas de 1970 y 1980, como el caso del Volcán Quehuar, el nevado de Acay, el nevado de Chañi, el cerro Saladillo, el cerro Macón, el volcán Socompa y el nevado de Castillo, entre los más alterados y conocidos.

El seguimiento que realizamos desde la década de 1990 a través de entrevistas, registro fotográfico e informes de expediciones deportivas a las montañas, indican que no existe ya una actividad sistemática de profanación o huaqueo.

Y uno se pregunta...

Niño de unos 7 años de edad. Cuerpo rescatado en 1985 del cerro Aconcagua, a 5.300 metros de altura

Realizar una excavación de "Rescate Preventivo" con la finalidad de evitar que los saqueadores destruyan los santuarios de altura, en principio, parece ser una actividad noble y totalmente justificada.  Lamentablemente, el efecto puede ser contrario. A la luz de los acontecimientos y frente a la gran difusión que tuvo el descubrimiento del Llullaillaco, muchas personas se sintieron atraídas y motivadas por conocer un santuario de altura, por ejemplo, se tiene conocimiento que el volcán Llullaillaco se ofrece (o se atiende la demanda) como un paquete turístico en algunas agencias de viajes de la localidad chilena de San Pedro de Atacama, en 1999 fueron varias las expediciones realizadas al volcán. Si en nuestros países existiese una real conciencia de la importancia que tiene la preservación  del patrimonio, seríamos celosos custodios del mismo, pero la realidad es otra. Muchas personas anhelan conocer un santuario de altura, esas construcciones realizadas en las montañas con fines religiosos por las culturas precolombinas. Otras, en cambio, se sienten atraídos por los objetos arqueológicos y su posibilidad de comercialización, en el más amplio sentido del término.

La Universidad Nacional de Salta, a través de la Escuela de Antropología, dio a conocer la postura que tiene al respecto a través de una nota pública emitida en el mes de mayo de 2000, la cual, entre otras cosas, dice estar en contra de la excavación de los enterratorios de las montañas, hasta tanto no se solucionen los reclamos de las comunidades indígenas y se clarifiquen algunos aspectos legales de los permisos otorgados al equipo del Dr. Reinhard. Dicha nota recibió el apoyo de numerosas Facultades mediante Resolución de sus cuerpos colegiados, asimismo, en las VI Jornadas Regionales de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional de Jujuy, realizadas en mayo de 2000, en el marco de las conclusiones del Simposio: “Patrimonio-Memoria del Porvenir”, apoyaron incondicionalmente la posición de la Escuela de Antropología de la UNSa (Jujuy, 19/05/00).

Existen otros reclamos que no están escritos y son tal vez los más importantes, los reclamos de la sociedad, quienes a menudo preguntan sobre el destino de las momias. No todos tuvieron acceso a la publicación de la revista National Geographic del mes de noviembre de 1999, especialmente la gente del interior, quienes se sienten más próximos al valor cultural y simbólico del hallazgo. 

Por la difusión que tuvo el descubrimiento, se transformó en un disparador que despertó el interés por la cultura de los Incas, especialmente en las escuelas. Este hecho es positivo, pero lamentablemente no se lo acompañó con acciones concretas que atiendan tan importante demanda, como por ejemplo, ceder algunas fotografías al Museo Antropológico de Salta, donde desde 1996 existe una Sala de Arqueología de Alta Montaña. Los derechos los posee la National Geographic Society, quien comercializó muy bien la información y recuperó con creces lo invertido, ¿y nuestra sociedad qué?.  Las excavaciones continúan, los nevados de Chañi y Acay ya pasaron por la pala y pico del equipo de Reinhard, otros siguen en la lista.  La pregunta es ¿qué ocurre si aparece lo que buscan, es decir, enterratorios con momias?. 


Uno debe preguntarse ¿tiene sentido extraer más cuerpos cuando no están dadas las condiciones en nuestra provincia para investigarlos? ¿tiene sentido crear un depósito de “momias” para que se los estudie en el futuro?. 

El patrimonio arqueológico de las cumbres andinas corre peligro, especialmente cuando se transforma en un botín de intereses de toda naturaleza, que hipoteca el legado material y cultural de nuestros antepasados.

Por último, uno debe preguntarse frente a la llamada “nueva arqueología de rescate preventivo” ¿no será peor el remedio que la enfermedad?.

Año

Montaña

Altura

Ubicación

N° cuerpos

Ubicación
actual

1896 

Chachani 6.057 m

5.851 m

Sur de Perú

1

Saqueado y perdido

1905

Chañi
5.896 m

5.896 m

Salta-Jujuy Argentina

1

Museo Etnográfico de Bs. As.

1922

Chuscha
5.420 m

5.120 m

 

Salta - Argentina

1

Museo privado Chavín de Huantar
Bs. As.

1954

El Plomo
5.425 m

5.400 m

Chile Central

1

Museo Nacional Historia Natural
Chile

1963

Pichu Pichu
5.634 m

5.630 m

 

Sur de Perú

3

Museo de la Universidad Nacional San Agustín Arequipa

1964

El Toro
6.380 m

6.300 m

San Juan Argentina

1

Instituto de Investigaciones Arqueológicas
Universidad Nacional de San Juan

1965

Coropuna 6.415 m

5.000 m

 

Sur de Perú

1

Museo Universidad Nacional San Agustín Arequipa

1974

Quehuar 6.130 m

6.100 m

Salta – Argentina

1

Universidad Católica de Salta

1977

Esmeralda 905 m

905 m

Norte de Chile

2

Museo Regional Iquique - Chile

1985

Aconcagua
6.959 m

5.250 m

Mendoza
Argentina

1
(10)

Universidad Nacional de Cuyo

1995

Ampato
6.310 m

5.800 – 6.300 m

   Sur de Perú

4

Museo de la Universidad Católica Santa María - Arequipa

1996

Sara Sara

5.500 m

Suroeste de Perú

1

Museo de la Universidad Católica Santa María - Arequipa

1998

Misti
5.850 m

5.822 m

Sur de Perú

6

Museo de la Universidad Católica Santa María - Arequipa

1999

Quehuar 6.130 m

6.100 m

Salta – Argentina

1

Universidad Católica de Salta

1999

Llullaillaco 6.739 m

6.720 m

Salta - Argentina

3
(15)

Universidad Católica de Salta

 

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