Christian Vitry
“Afortunadamente, la montaña es siempre el retiro más benigno para quien huye de los caminos abiertos por la moda. Durante mucho tiempo podremos apartarnos del mundo frívolo y reconcentrarnos en la verdad de nuestro pensamiento” (ELISEO RECLUS)
Cuando transitamos por la ruta provincial 59, que nos conduce al pintoresco pueblo de Cachi, ubicado en el corazón del Valle Calchaquí, y luego de atravesar la recta de Tin-tin, se yergue sobre el occidente la sobrecogedora silueta del Nevado de Cachi. Su nombre proviene de la lengua utilizada por los antiguos diaguitas de estos fértiles valles, o sea, el cacán. Así tenemos que KAK significa peñón, piedra, roca, y CHI o CHIN: silencio, soledad. Entonces las variadas traducciones se refieren al nevado como “blanco peñón de la soledad”, “peñón frío”, o “peñón solitario”. La otra etimología deviene del Quechua, cuando los incas ocuparon la región e impusieron muchos nombres nuevos, en este caso, la palabra cachi significa SAL, tal vez la explicación lógica de este topónimo sea, que detrás de la montaña, hacia el oeste, se encuentran los salares puneños, no muy lejos del nevado.
En realidad este “nevado” es una cadena montañosa compuesta por nueve cumbres, cuya máxima altura es El Libertador de 6.380 m, de las otras cumbres, cuatro superan los seis mil metros y otras tantas los cinco mil metros de altura.
LOS PIONEROS
Fué a principios de este siglo cuando el infatigable explorador alemán Federico Reichert, se sintió atraído por su belleza e intentó la primer ascensión deportiva. Reichert, había sido contratado por el gobierno argentino para efectuar un relevamiento de las borateras puneñas, razón por la cual, y encontrándose en el páramo andino, arremetió por el occidente. Las duras condiciones del invierno de 1904, la empinada y suelta ladera de esta cara, hicieron que los sueños de este extranjero amante de nuestras tierras, se desvanecieran totalmente a los 5.800 metros.
En diciembre del año 1909 el geógrafo alemán Franz Kühn, quien realizaba un relevamiento geográfico en los caminos de montaña de las entonces llamadadas “cordilleras salteñas”, cubriendo la distancia que abarca desde el Valle de Lerma al Calchaquí, quedó impresionado por la sublime belleza del “Blanco Peñón de la Soledad”; no se sabe con certeza si su compatriota Reichert lo habría motivado directa o indirectamente a intentar el ascenso, el hecho es que eligió, junto a su compañero de trabajo y amigo Hans Seckt, la ruta Este. Ingresó por la quebrada de Las Pailas (a 15 kilómetros del pueblo de Cachi), y ascendió hasta un antiguo circo glaciar, cuyas cabeceras se hallan a 5.000 metros de altura. El mal tiempo y el cansancio hicieron abortar su intento a pocos metros del base. Hoy ese circo lleva su nombre y los montañistas lo reconocen como el “Anfiteatro Kühn”. Restos de este histórico campamento lo hallaron Jorge González y Christian Vitry en abril de 1984, oportunidad en que se realizara el segundo ingreso por esa ruta, luego de 75 años de silenciosa espera.
Resulta curioso, pero transcurrieron 39 años del intento de Franz Kühn, hasta que se proyectase un nuevo ascenso al gigante. En el mes de julio de 1948, los jóvenes estudiantes Francois Boucher y Carlos Stegmann, del Club Andino Bariloche, teniendo conocimiento de las dos intentonas anteriores, decidieron probar suerte. Hicieron su ingreso por la ruta de Las Pailas, pero se desviaron muy abajo, a la izquierda de la boca de entrada al anfiteatro Kühn, es decir, por la quebrada La Hoyada. Treparon hasta los 5.300 metros, altura suficiente para darse cuenta que la cima mayor (por esta quebrada), se yergue distante; esta situación, el apunamiento y el cansancio propio de quien camina en las alturas, determinaron que estos jóvenes precursores desistieran.
En el año 1949, montañistas salteños del Club Andino del Norte (entidad fundada ese mismo año), liderada por Yosko Cvitanic y apoyada por Milenko Jurcich y Oloff Karlsson, intentan el ascenso por una nueva ruta: la Quebrada de Las Cuevas. Sus anhelos y fuerzas llegan hasta “Rincón de las Minas” a los 4.800 metros de altitud, comprobando que las posibilidades de éxito que otorgaba esta vía eran claras. Esta expedición preparó el terreno para las próximas décadas, en las cuales la ruta de Las Cuevas, se transformaría en la “única” vía de acceso al nevado.
La montaña parecía infranqueable, creándose un mito en torno a ella, hasta que un decidido y heterogéneo grupo de hombres rompió con el encanto. Ocurrió en el mes de febrero de 1950 cuando un sacerdote franciscano, Fray Oliviero Pellicelli, un médico noruego radicado en Cachi, Arne Hoygaard y un militar salteño, el Teniente Primero Pedro Miguel Di Pasquo, lograron poner sus pies sobre el anhelado y esquivo objetivo. En una sencilla y emotiva ceremonia arriba de los seis mil metros, tras depositar una cruz de madera, los deportistas bautizaron a la cima como cumbre “El Libertador” en honor al General José de San Martín, en el centenario de su fallecimiento.
La ruta de Las Cuevas fué la más transitada durante décadas, mientras que las rutas abiertas por Reichert y Kühn quedaron en el olvido, tal vez conservando el mito de antaño, quizás por el temor de los montañistas a fracasar como los precursores, o también por una cuestión de costumbre. Lo cierto es que una de las más bellas rutas del macizo recién fué redescubierta en abril de 1984, cuando el experimentado andinista Jorge González de Buenos Aires y el salteño Christian Vitry, ingresaron por la ruta de Las Pailas y bautizaron a una de las “desconocidas” cumbres inferiores del nevado con el nombre de uno de los primeros vencedores, Arne Hoygaard, de 6.100 metros. Actualmente es la ruta más visitada, no solo por sus bellezas, sino también por la gran cantidad de posibilidades deportivas que brinda. A partir de ese año (1984), hasta 1990, los salteños subieron y bautizaron a todas las cumbres del nevado de Cachi.
Transcurrieron cuarenta años para que todo el cordón fuera ascendido y reconocido. Hoy el “Blanco Peñón de la Soledad”, la montaña salteña por excelencia, con sus cristalinas arterias azules, su níveo manto y el silencioso vuelo del cóndor, aún atesora bellezas para los eternos buscadores del aire fresco y puro de la montaña.
CUMBRES Y RUTAS
Las posibilidades deportivas de las cumbres del nevado de Cachi son inagotables, no solo por la cantidad y calidad de las diferentes rutas por las que se pueden optar, sino también por la variedad paisajística de ellas.
El siguiente es un relevamiento realizado in situ, luego de muchos años dedicados a esta hermosa montaña, obviamente se trata de una apretada síntesis, ya que el trabajo mayor, que es un libro, espera fondos para poder ver alguna vez la luz que generan los ojos y las mentes buscadoras de bellezas escondidas.
CUMBRE “EL LIBERTADOR” 6.380 m
Se trata de la mayor elevación de este cordón montañoso y el acceso se lo puede realizar por cuatro quebradas diferentes, siendo las más comunes o tradicionales las de Las Cuevas y Las Pailas. Las otras dos quebradas (Luracatao y Las Conchas) son prácticamente “desconocidas” para los deportistas, atesorando no obstante, inconmensurables bellezas que aguardan ser disfrutadas.
Para cualquiera de los casos, el acercamiento demanda unos tres días hasta la cota de los 5.000 - 5.500 m, donde se instala el último campamento. No tienen dificultad técnica, hasta los 5.000 m. hay agua durante todo el año, y solo es necesario transportar los crampones y una piqueta.
CUMBRE “LA HOYADA” o “MELENDEZ” 6.150 m
Fué ascendida por primera vez el 26 de mayo del año 1956 por el salteño Francisco Meléndez, cuyo objetivo principal era la cima mayor. Escogió la ruta trazada ocho años antes por los andinistas del Club Andino Bariloche. En horas de la tarde pisaba la segunda prominencia del Cachi, caminó un poco más por el filo que lo llevaría a la cumbre El Libertador, pero las alargadas sombras del oriente “despertaron” a este andinista de su utópico sueño de conquista; el tiempo le había jugado en contra y la cima se hallaba en lontananza.
En dos días se llega a la cristalina laguna “La Hoyada”, situada casi a los 5.000 metros de altura. Por el agua, conviene partir de este sitio hacia la cumbre, a la cual se arriba luego de unas seis horas de marcha. No son necesarios los crampones, ni la piqueta, salvo que se la desee usar como bastón. A esta elevación del nevado se puede acceder por la Quebrada de Las Pailas, con sus dos variantes: Quebrada La Hoyada y Anfiteatro Kühn; o bien por la Quebrada Las Cuevas.
En esta cumbre, quien escribe, ha identificado y relevado un “Rectángulo Ceremonial” (pircado de escasa altura de 12 x 6 metros), donde hace cinco siglos las etnías locales practicaban ritos y ceremonias religiosas para sus divinidades.
CUMBRE “HOYGAARD” 6.100 m.
La primera e ignorada ascensión la realizaron los japoneses Toyahide Kawachi y Tadashi Uehara el 16 de abril de 1969, siguiendo la ruta de Las Pailas, en su variante de la quebrada La Hoyada. Es factible que también hayan pisado la cumbre Meléndez, pero en la publicación periodística solo se menciona a “una cumbre del nevado”. Debido al desconocimiento que imperaba en relación a este cordón montañoso, esta ascensión quedó en el olvido y nadie sabía qué cumbre habían ascendido los japoneses.
En el año 1984 se subió y bautizó a esta cúspide con el nombre de uno de los primeros vencedores del coloso, el Doctor Arne Hoygaard, hombre muy apreciado en el Valle Calchaquí. Hoy, el Hospital de Cachi, también lleva su nombre. En aquella expedición, los integrantes (Jorge González Y Christian Vitry) pensaron que se trataba de la “primera”, no obstante, poco tiempo después y gracias al documento gráfico de la publicación periodística, se pudo comprobar que ésta era la famosa cumbre que habían logrado los japoneses quince años atrás.
En tres días se llega hasta el fondo del “Anfiteatro Kühn”, desde donde en seis horas, se arriba a la cima. También es factible por la quebrada de Las Cuevas (idéntico tiempo, tal vez un día menos). Posee una ladera plasmada de enormes penitentes. Su ascenso es fácil y generalmente no son necesarios los crampones.
CUMBRE SAN MIGUEL DE PALERMO 6.000 m.
Posee una interesante “Cara Sur”, que conduce directamente a la cima por una canaleta de hielo de unos 700 metros de desnivel, bautizada el 25 de enero de 1986 con el nombre de “Canaleta Argentina”, cuando se concretara la primera ascensión a esta montaña por parte de los salteños Antonio Zuleta, Emilio González Turu y Christian Vitry (hasta la fecha no se la volvió a escalar por esta ruta).
El San Miguel de Palermo, tal como lo llaman los pobladores de la finca Palermo Oeste, es tal vez una de las cumbres más bellas del nevado de Cachi; su recortada silueta y abrupta ladera, le confieren las aéreas características que son del agrado de cualquier montañés.
La ruta normalmente seguida es la de Las Pailas, transitando hasta el fondo del “Anfiteatro Kühn” y remontándolo por el filo que conduce directamente a la cima. La jormada desde la base no supera las seis horas. Si hay nieve, es preciso llevar crampones.
CUMBRE PELLICELLI 6.000 m
En homenaje al otro primer vencedor del Cachi, Oliviero Pellicelli, se bautizó esta cumbre el 11 de octubre de 1987. Los integrantes de esta expedición fueron Emilio y Daniel González Turu, Norma Fabián, Rafael Petersen, Rubén Sosa y Flavia Elpeza. El curita Pellicelli todavía vivía y se emocionó mucho al enterarse que una cumbre del nevado llevaba su nombre (Pellicelli falleció en Italia en 1993).
La ruta más utilizada y factible es la de la quebrada de Las Pailas, desviándose por La Hoyada, hasta llegar a la laguna homónima. Desde este hermoso campamento base se concreta la cumbre en una jornada de seis horas aproximadamente.
Se la puede ascender también por la quebrada del río Peñas Blancas (afluente de Las Pailas) o bien por Las Cuevas (nunca intentado). El acercamiento, para cualquiera de los casos, demanda por lo general dos días.
CUMBRE “PILAR LAS PAILAS” 5960 m.
La primera ascensión fue concretada por Vicente Juárez Fadel, Emilio González Turu, Flavia Elpeza, Teresa Dragone, Alejandro Hernández, Luis Moya, Gustavo Lisi y Christian Vitry. Una hermosa montaña con un vértice aguzado y laderas empinadas (no todas), desde donde se tiene una espectacular visión integral del nevado de Cachi, en toda su magnitud. Tiene además interesantes paredes donde se pueden idear nuevas rutas.
La ruta de acceso es por la quebrada de Las Pailas, ya sea entrando por el “Anfiteatro Kühn”, o bien, por la quebrada La Hoyada. Dos días se necesitan hasta la base y una jornada completa para su ascenso. La menos cansadora y por la cual se puede acampar a mayor altura, es la variante “La Hoyada”, instalando el campamento en la laguna o un poco más arriba. En cuatro horas se llega a la cota máxima.
CUMBRE DI PASQUO 5.400 m.
El cacheño Antonio Zuleta, en solitario, conquistó esta cima por primera vez el 15 de noviembre de 1987, en un tiempo récord, ya que empleó solo dos días para toda la expedición.
Pedro Miguel Di Pasquo fué el último homenajeado de la terna vencedora del Cachi en 1950.
El acceso a esta cumbre también se realiza por la quebrada de Las Pailas, remontando el cauce del río Peñas Blancas. Dos días es más que suficiente para montar un campamento de altura y en cinco horas alcanzar la cima. Existe la posibilidad de unir, por el filo, la cumbre Pellicelli en una hora aproximadamente.
CUMBRE PEÑON BLANCO 5.400 m.
Fué la última cima del cordón del Cachi en ser ascendida. Con algunos intentos infructuosos en años anteriores, se logró la “primera” el 15 de octubre de 1990 por Adrián Vitry, Emilio González Turu, César Fernández, Enrique Cabrera, Antonio Zuleta y Christian Vitry. Al no tener nombre asignado por los pobladores, se asoció la etimología (Blanco Peñón de la Soledad), el río que de él nace (Peñas Blancas) y sus características propias, pues se trata de un afloramiento granítico blanco-rosado.
Es la cumbre “más técnica” del cordón, ya que, como un dedo señalando el cielo, se eleva unos ochenta metros en su parte final, confiriendo al paisaje una extraña belleza, poco común en los redondeados perfiles cordilleranos.
Se accede por Las Pailas, desviándose para remontar el río Peñas Blancas, cuyas nacientes llegan hasta la propia base. La parte final es muy aérea y, si se lo escala por el Oeste, no es necesario el uso de equipo técnico; por cualquier otra vía, sí.
CUMBRE LA PIRAMIDE 5.300 m.
Ascendida la primera vez el 22 de setiembre de 1990 por Antonio Zuleta, Emilio González Turu y Enrique Cabrera. El acceso es idéntico al del Penñón Blanco, incluso se puede emplear menos tiempo, si se gana altura por los filos que rematan en el poblado de Las Pailas. Su forma piramidal es característica y el paisaje que se aprecia desde la cúspide es hermoso, sumado a ello la presencia del majestuoso cóndor, que sobrevuela en esas alturas.
DATOS DE INTERES
CLIMA: El nevado de Cachi, como todas las cumbres del norte argentino, permiten su visita en cualquier estación del año.
En los meses de diciembre, enero, febrero y marzo, es cuando se registran las mayores precipitaciones fluviales y nivales. Es conveniente en esta época aprovechar el día desde muy temprano, pues por lo general, pasado el mediodía, a una altura superior a los 4.500 metros, las nubes invaden el paisaje. Las tormentas eléctricas son frecuentes pero de corta duración. en verano es común observar a la montaña cubierta de nubes y nieve, no obstante ello, no es un impedimento para la ascensión, teniendo en cuenta que los vientos despejan el cielo permanentemente. También puede ocurrir que esté despejado por varios días.
En abril y mayo, en pleno otoño, la temperatura es agradable, los vientos moderados, no llueve y la nieve estival está endurecida, ideal para cramponear. Sin duda, es la mejor época para incursionar por las cumbres del nevado de Cachi.
Los meses de junio, julio y agosto son muyfríos y secos, aunque durante el día y si no corre viento, se puede caminar con remeras y pantalones cortos. Salvo los grandes y “eternos” planchones de nieve ubicados desde la cota de los 5.000 m en adelante, el cerro está “desnudo”. En invierno se registran por lo general tres nevadas, las cuales son identificadas por los lugareños con bastante precisión, la primera, conocida con el nombre de “La Cruz”, en la primer semana de mayo; le sigue la nevada de “San Juan o San Pedro”, a fines de junio y la última conocida como de “La Vírgen”, que se desata a fines de agosto.
Setiembre, octubre y parte de noviembre, es la época de los fuertes vientos, pero nunca superiores a los 80 km/h. Los días son soleados y el tiempo es frío y seco.
En el mes de noviembre y parte de diciembre, los vientos se aplacan, la temperatura asciende y los días son todavía secos y soleados, razón por la cual, al igual que otoño, es una de las épocas más propicias para realizar expediciones a la zona.
AGUA: Este elemento tan importante y condicionante, no representa ningún problema en el nevado de Cachi, en ninguna época del año. En invierno el caudal disminuye, pero nunca llega a desaparecer. Por cualquier ruta que se quiera ascender, el agua está presente hasta los 5.000 metros de altura, formando pequeños arroyos, vegas o lagunas, en todos los faldeos del macizo.
POSIBILIDADES TECNICAS:
Las posibilidades de realizar rutas técnicas de alta montaña son múltiples. En este aspecto aún queda mucho por hacer, pues, es poco lo que se ha escalado y explorado con ese fin en esta montaña. A continuación se describirán algunas rutas realizadas y otras factibles que todavía no se hicieron:
- “Canaleta Argentina”: En el San Miguel de Palermo (6.000 m). Escalada en hielo. 700 metros de desnivel en hielo y nieve dura. variantes en terreno mixto. Inclinación promedio 40 y 50 grados. Una sola ascensión hasta el momento. varias rutas paralelas alternativas no intentadas aún.
- “Peñón Blanco”: Escalada en roca. En la aguja terminal del cerro homónimo. 80 metros de desnivel de granito blanco-rosado el cual está muy partido pero ofrece buenas y seguras posibilidades de escalada. Inclinación promedio de la aguja: 60 a 80 grados. Un solo intento por la pared oriental hasta el momento (E. González Turu y C. Vitry). De todas las cimas del Cachi es ésta la que mayor variedad de rutas técnicas ofrece.
- “Pilar Las Pailas”: Buenas posibilidades de escalada en roca. La pared Sur propone una escalada en roca por lajas graníticas. 600 metros de desnivel. Sin ascensión hasta el momento (por ninguna de las rutas técnicas). Ninguna de las vías escalables conduce directamente a la cúspide, debiendo salir a l filo cumbrero. En épocas de abundante precipitación nival se forman interesantes canalones de hielo.
- Además, se pueden citar como alternativas a intentar, la Pared Norte de El Libertador, la Oeste de la Di Pasquo, la Norte del Pilar Las Pailas, la Este (ENE) de la Hoygaard y la Sur de la Meléndez, entre otras.
El Nevado de Cachi, ofrece una inagotable variedad de rutas para el montañista, o caminante, que anhele adentrarse en sus entrañas y disfrutar de su variada geografía. Sin problemas de agua y transporte, y con la posibilidad de acceder en cualquier época del año, este cordón montañoso es, sin duda alguna, un verdadero atractivo y desafío para el hombre que sueña constantemente con virginales y agrestes paisajes, fuera del humo y ruido de la “jungla de cemento”; como dijera alguna vez, hace más de cien años, un grande que amó como nosotros la magia de la montaña: “Afortunadamente, la montaña es siempre el retiro más benigno para quien huye de los caminos abiertos por la moda. Durante mucho tiempo podremos apartarnos del mundo frívolo y reconcentrarnos en la verdad de nuestro pensamiento” (ELISEO RECLUS)
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